LA MEMORIA: TRADICIONES MESOPOTÁMICAS DE AYER Y DE HOY

Ricardo Georges Ibrahim

SOGMATAR: RUINAS QUE EVOCAN LA MEMORIA

Las ruinas de Sogmatar se encuentran en un sitio aislado, en la provincia de Urfa, en el sudeste de Turquía, a 60 kilómetros de la que fue última capital de Asiria, Harranu, en dirección a la provincia de Mardin. Aquí, en medio de un paisaje que parece lunar, se encontraba un templo dedicado al dios lunar Sin. Pueden apreciarse aún figuras que lo representan, así como al dios solar Shamash y figuras que representarían a cada uno de los siete planetas. Se aprecia la obra del fuego y de la desfiguración de los dioses antiguos. Este emplazamiento habría sido destruido por los bizantinos, una vez que adoptaron el cristianismo como religión imperial, lo que explica la desfiguración de las imágenes y las trazas de carbón en los templos excavados en la roca. Grabadas en la roca se aprecian infinidad de frases en lengua siríaca, lo que revela que este alfabeto ya existía y era utilizado por las comunidades de habla neoaramea, antes de su conversión al cristianismo. Una vez bajo el yugo bizantino, la Iglesia oficial Cristiano Ortodoxa de rito griego, y también las llamadas “heréticas”, de rito siriano/asirio, se esforzarían de “borrar” todo pasado “pagano” de la memoria de sus feligreses, incorporando no obstante parte de la cosmogonía, conmemoraciones y prácticas precristianas a la nueva religión: la idea de trinidad semítica, la consagración de ciudades, no ya a dioses, sino a santos a los que igualmente se sacaban en procesión (las iglesias se construyeron sobre antiguos templos dedicados a Shamash y a Sin, en esta región), … el año nuevo agrícola que, coincidiendo con el equinoccio de primavera, narraba la muerte y resurrección de la vida, representada mítica y ancestralmente por el dios hijo, Dummuzi sumerio, el Tammuz asirio/babilonico, el Adonis fenicio/cananeo y levantino…. y el Jesús cristiano, cuando en algún momento, el Jesús histórico fue inmortalizado tras su asesinato en la cruz, fundiendo su biografía nada menos que con la alegoría historia mítica de Tammuz/Adonis. El 1º de abril normalmente se conmemora el año nuevo asirio/babilónico, Akitu, (aunque con el calendario lunar que utilizaban antes, no siempre caía en el mismo día) que a la vez y según coincidiría días más o días menos con el Nouruz persa/kurdo … y con la semana Santa cristiana, establecida el primer domingo despúes del equinoccio de primavera.. La relación es innegable, aunque desde el clero no se admitiría semejante asociación, como sucede con todos los cleros que tienden a  ser literalistas y lineales en la interpretación de los textos sagrados. Habrá que esperar al siglo XX, la secularización y la emergencia de ideologías nacionalistas para que se integre el pasado precristiano a la memoria colectiva de los asirios contemporáneos, o al menos de una parte considerable y creciente de ellos.

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AKITU Y LA HUMILLACIÓN SIMBÓLICA DE LOS REYES

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El festival Akitu fue uno de los festivales más antiguos de Mesopotamia, y se remonta a la mitad del tercer milenio antes de Cristo. Se trataba de un evento ceremonial de doce días. Recordemos que el numero doce y el siete eran números simbólicos y con connotaciones religiosas, que heredamos de esta civilización, como el uso de la docena, de dividir el año en doce meses, doce constelaciones, y semanas de siete días, siete planetas, siete niveles de realidad desde el inframundo al mundo superior, etc. El festival comenzaba en la primera luna nueva después del equinoccio de primavera en marzo/abril, y entre asirios y babilonios tuvo una particularidad única que debía basarse en un ceremonial donde el rey era despojado de su investidura y en nombre del pueblo debía pedir perdón al dios principal del panteón (que en Babilonia fue Marduk, pero en otras ciudades y épocas ese lugar correspondía a otros dioses como Ashur, o Shamash) por los pecados cometidos en la tierra y recordarle su papel de servir a la voluntad del dios y de su función de proveer adecuadamente para la comunidad, y jurando no ser negligente en sus funciones de gobernante. El sacerdote principal despojaba al rey de sus galas y lo abofeteaba públicamente con fuerza en la cara. Así se representaba el pedido de perdón y el pacto de la comunidad con el Dios, para protegerla y reiniciar el ciclo de la vida en un pacto entre el soberano intermediario de su pueblo, y el Dios al que estaba consagrada la ciudad, pacto que duraba un año y debía volver a renovarse en las mismas fechas del año siguiente. El festival Akitu se mantuvo durante todo el período seléucida (312-63 aC) y en la época del Imperio Romano. El emperador romano Heliogábalo (R 218 a 222), que era de origen sirio, incluso presentó el festival en Italia. En algún lugar a lo largo de la línea del tiempo, la tradición de dar bofetadas al rey cayó en el olvido. Sin embargo, parece que hay un gran valor en una ceremonia en que se humilla al líder de una nación y le recuerda su deber de servir a su pueblo con honor. Con la conversión al cristianismo cambian los significados y la celebración transformando estas fechas en la conmemoración de la vida, sacrificio por la humanidad de un dios viviente, que muere por los pecados de los hombres y que resucita al tercer día, estableciendo un acto fundacional y un nuevo pacto con los hombres. En Mesopotamia, Anatolia, Iran y hasta partes de Asia Central, se mantendrá la costumbre con distintas denominaciones y ceremonias, de festejar el equinoccio de primavera como comienzo de un año nuevo de renovación de la vida. Entre los siriano/asirios más allá de incorporarse a la Semana Santa, cristianismo mediante, resurgió como celebración con otras características festivas, casi coincidiendo con Semana Santa, con la emergencia de los movimientos nacionalistas y a partir de los años 30, en forma solapada. Hoy día se va recuperando esta vieja tradición y se realizan bailes y celebraciones en pueblos y de casa en casa, con torneos de luchas con espadas y de bailes entre diferentes pueblos. Con un carácter alegre y claramente lúdico festivo.

HAB NISAN! Feliz año nuevo/Akitu, feliz  celebración del reinicio del círculo de la vida.

Artículos relacionados:

“El Festival Akitu”, de Maggi Yonan  http://www.speakassyria.org/The_Akitu_Festival.html

“Kha B’Nesán, Año Nuevo Asirio”, de Emanuel Y. Camber    http://www.atour.com/education/20010329a.html

“El antiguo festival Akitu y la humillación del rey”, de April Hollowey  http://www.ancient-origins.net/news-general-human-origins-religions/babylonian-akitu-festival-and-humbling-king-002128

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LUCIANO DE SAMOSATA, UN PENSADOR SIRIANO/ASIRIO DEL SIGLO II QUE PROBABLEMENTE NO CONOCIAS

Ricardo Georges Ibrahim

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Humorista, escritor,  cínico y esceptico,  librepensador antidogmático, este asirio/siríaco   fue también  el primer autor de relato fantástico y ciencia ficción, que describió la luna habitada por unos peculiares seres a los que llamó selenitas, mucho antes que Julio Verne.

Introducción:

Por el peso del pensamiento religioso conservador de Oriente Próximo, musulmán y cristiano, tendemos a ver la historia de la región levantina/mesopotamica o “Gran Siria”, como cuna de ls tres religiones monoteistas y que, la historia anterior  al islam, fue  de una placides y homogeneidad dominada por monjes ascetas cristianos  discusiones teológicas. La llegada del islam que en cierta forma “tapó o cubrió”  la historia autoctona, para borrarla o considerarla solo importante en tanto precursora de “la verdadera historia, “la importante”, es decir “la árabe islamica”, a partir del siglo VII (corrientes nacionalistas árabe e islamistas, dos caras de la misma moneda), encuentra su correspondencia en el relato de las minorias étnicas cristianas, siriaco asirias y levantinas que aún luchan por mantener vivos ciertos aspectos de su cultura, especialmente la lengua, pero también encaya en un sobrepeso del factor religioso, que les ha impedido avanzar más allá de sus narices de nacionalismo religioso con unos límites estrechos entre fieles de confesiones critianas. En este rlato, antes del islam hubo un dominio del pensamiento cristiano y todo se reduce a santos, monjes y ascetas. Pero,la realidad es mucho más compleja que esa y la memoria es selectiva, especialmente en función de los distintos poderes que se erigieron en cada momento.

¿Quién fue Luciano de Samosata?

La figura de Luciano de Samosata, un siriano/asirio-caldeo, nacido en la orilla derecha del río Eufrates, en lo que hoy es la provincia turca de Adiyaman, en la  localidad de Samsat, es importante rescatarla del olvido para integrar en la historiografía otros perfiles culturales y de pensamiento, lejanos de los conservadores y dominantes esquemas de musulmanes y cristianos. La antigua  Samosata hoy está bajo las aguas de la represa de Ataturk, tan alejada  de nuestra memoria  colectiva como el personaje que nos ocupa.

“Odio a los impostores, pícaros, embusteros y soberbios; y a toda la raza de los malvados, que son muchísimos, como sabes… Pero conozco también perfectamente el arte contrario a éste, o sea el que tiene por principio el amor: amo la verdad, la belleza, la sencillez y cuanto merece ser amado. Sin embargo, para muy pocos debo ejercer tal arte, en tanto que para muchos debo ejercer el opuesto; y así, corro el riesgo de ir olvidando uno por falta de ejercicio y de conocer demasiado el otro.  Luciano de Samosata, hablando de sí mismo en El pescador o los resucitados

Luciano, nació en el año 125 dC. en pleno dominio del Imperio Romano, en una familia modesta de lengua y cultura siríaca/asiria de lo que sería Alta Mesopotamia. Inicialmente escultor, oficio heredado de su familia, recorrió Asia Menor dando conferencias y viviendo de ello, con un estilo satirico y escéptico. Se radicó 20 años en Antioquía, donde ejerció de abogado, consolidó su dominio del griego, y comenzó a utilizar esta lengua como lengua escrita. La lengua de la cultura en ese momento en todo el Imperio Romano Oriental desde el Norte de Africa hasta Persia, fue el griego, pero en cada pais se desarrollaron culturas mestizas helenisticas, donde se fundía la histporia antigua del pais con la estetica, valores y formas de pensamiento  expresadas en esa lengua.

Vivió un tiempo en Atenas, y pasó cortos periodos de su vida en Roma,  Efeso y  Corinto, paro finalmente radicarse en Alejandría (Egipto) como funcionario romano, donde se supone que murió en el año 180 d.C.

“Llegado a su madurez artística y tomando como referente las sátiras de Menipo, creó un nuevo género literario, los diálogos satíricos, fundiendo los elementos caricaturescos de la comedia con el diálogo a la manera platónica. Sus escritos descuellan por el estilo chispeante, el ingenio mordaz, el refinado humorismo y la sofisticada, y a menudo amarga, crítica de la hipocresía de la vida intelectual de su tiempo. Pertenecen a esa época sus dos obras más conocidas, Diálogos de los dioses y Diálogos de los muertos, cuya demoledora ironía se apoyaba en el empleo de un griego ático de gran pureza. La primera de ellas era una parodia de la mitología helénica, en tanto que la segunda mostraba la vanidad de las glorias humanas por medio de conversaciones entre vivos que adoptaban el punto de vista de los muertos”.

“La obra de este escritor constituye una de las fuentes principales de la literatura satírica europea; fue uno de los autores preferidos por el Renacimiento y el siglo XVIII, y maestros del género como François Rabelais y Jonathan Swift manifestaron profunda admiración por su genio”.

   Párrafo de Biografías y Vidas. Luciano de Samosata.

Su obra literaria

Se le atribuye la primera obra de ciencia ficción jamás escrita, llamada “Historia Verdadera” compuesta por tres libros de los cuales sólo los dos primeros sobreviven. Haciendo uso de la sátira, comienza reconociendo en la primera parte del libro, que ha mentido y que no ha visitado los lugares descritos, exagerando los mismos como forma de burlarse de los narradores de fábulas.

«Escribo, por tanto, sobre cosas que jamás vi, traté o aprendí de otros, que no existen en absoluto ni por principio pueden existir»

En su historia, que nos recuerda en parte los viajes fantásticos de Ulises o de Simbad el Marino, nos lleva a islas donde corren rios de vino, y a vientos y chorros de agua, que lo llevan al narrador y su tripulación a la luna, donde habitan los selenitas, extraños seres donde los niños nacen de los hombres, y concretamente de sus pantorrillas, y donde tejen metales y vidrio para hacer sus vestidos.

Aqui podemos disfrutar en español de un resumen de las dos de las tres  partes que se conservaron  de su  “Historia verdadera”

Otras de sus obras, en las que desacredita todo tipo de creencia filosófica y religiosa, no sólo las religiones paganas, sino también el cristianismo que entonces cobraba pujanza son “La asamblea de los dioses”, “El parásito y Anacarsis” y “Alejandro, el falso profeta”.

La asamblea de los dioses, El parásito y Anacarsis), en los que se desacredita todo tipo de creencia filosófica y religiosa (entre estas últimas, figura no sólo la religión pagana, sino también la cristiana, que cada vez tomaba más pujanza).

En todas sus obras se propone luchar contra la credulidad, ya que dice que “El mundo está repleto de charlatanes y embaucadores, prestándose las personas a ser engañadas de contínuo”.

Finalmente decir que fue conocido por el propio Federico Engels, y que por la temática y forma de pensar de Luciano, lo llamó “El Voltaire del mundo antiguo”.

Concer nuestro propio pasado, y no sólo una parte selectiva en función de ideologías nacionalistas o religiosas, nos permite ampliar horizontes y  reconocer que nuestro patrimonio cultural es mucho más amplio y diverso que las estrecheces que a tiempos de hoy pretenden imponernos, desde una suerte de colonización conservadora del pensamiento. Por ejemplo, considerar el islam como un punto de llegada, culminación del más importante momento de nuestra historia, y minusvalorar toda la historia anterior considerada, a lo sumo, como preparatoria para la islamización y arabización.

Por ello, conocer nuestro pasado no árabe ni islámico e integrarlo a nuestra memoria histórica colectiva,  como pueblo, es aprender a ver la totalidad de un proceso de humanización y curlturización del que hemos somos parte,  en un proceso continuo.  No vernos sólo como herederos de quienes construyeron la historia a partir de periodos seleccionados ideológicamente en el tiempo. El pasado es importante, no para idealizarlo, y querer reproducirlo como modelo de sociedad y cultura en forma imitativa. Eso se lo dejamos a la forma de pensamiento religiosa-conservadora y nacionalista árabe. Un callejon sin salida con dos carriles construidas politicamente en el último siglo en la región, donde estamos bloqueados. Es poder reconocer/nos en otras tradiciones de pensamiento abierto y también antidogmático, que también rompe los estereotipos de “semitas = gente religiosa incapaz de innovar y que llega a determinado estadio cultural y se detiene” (pensmiento antisemita/orientalista, de Renan y otros europeos del siglo XIX).

Recuperar la integridad de nuestra historia  significa mirar el pasado para buscar fórmulas y proyectos nuevos para mejorar la vida en el presente y el futuro, caminos abiertos y dinámicos y no esclerozados en dogmas.

Por algo los fanáticos han intentado siempre borrar toda historia anterior a sí mismos, provocando una amnesia colectiva y poder sembrar odio e ignorancia en los cerebros como campos arrasados. Lo que han hecho DAESH y otros grupos integristas dinamitando monumentos arqueologicos e historicos, es en el plano material, la consecuencia de décadas de dinamitar la memoria historica de un pueblo anterior al islam y anterior al cristianismo.

Samosata

Fuentes y más información:

  • Biografías y vidas: Luciano de Samosata.  http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/luciano_de_samosata.htm
  • “Historia Verdadera de Luciano”. Ateistas de Puerto Rico.  http://ateistaspr.org/historia-verdadera-de-luciano/
  • El sorprendente viaje a la Luna de Luciano de Samosata en el siglo II d.C. de Ricardo Ivan Paredes. http://www.pliegosuelto.com/?p=942
  • “La obra de Luciano Samosatense, orador y filosofo excelente. Manuscrito 55 de la Biblioteca Menendez y Pelayo”. http://eprints.ucm.es/10598/1/T31864.pdf